Período de recuperación temprana

Infórmese sobre lo que implica un trasplante y sobre lo que debe preocuparle durante el período de recuperación temprana.

Printer-friendly versionPDF version
Spanish

Incorporación del injerto

Durante las primeras semanas después del trasplante, las células madre trasplantadas comenzarán a producir células sanguíneas sanas. A esto se le denomina "incorporación del injerto".

Si para el trasplante se utilizaron las células del propio paciente (trasplante autólogo), el equipo del trasplante le recetará factores de crecimiento, como G-CSF, para acelerar la recuperación de las cifras de glóbulos sanguíneos.

  • Si para el trasplante se utilizó médula ósea o células madre sanguíneas periféricas, la incorporación del injerto tardará de dos a tres semanas.
  • Si para el trasplante se utilizó sangre de cordón umbilical, la incorporación del injerto tardará de tres a cinco semanas.
Durante este tiempo, se le llevará un seguimiento minucioso para detectar cualquier complicación.
 

Infección después de un trasplante

Hasta que las células madre sanguíneas se incorporen, correrá el riesgo de desarrollar infecciones. Esto se debe a que, con el tratamiento de preparación, se destruyeron los glóbulos blancos, que son la piedra angular del sistema inmunitario.

Si se sometió a un trasplante de intensidad reducida, el riesgo de desarrollar infecciones graves es menor.

El centro de trasplante tomará las precauciones necesarias para reducir las posibilidades de que se produzca una infección grave. Estas pueden incluir:

  • administrar antibióticos para prevenir las infecciones bacterianas;
  • garantizar un lavado de mano exhaustivo por parte de las visitas y del personal del hospital antes de tocarle;
  • prohibir las plantas vivas y las flores secas en la habitación;
  • eliminar las verduras y frutas frescas de su dieta;
  • prohibir las visitas a personas que estén enfermas o que hayan estado expuestas a alguien con una enfermedad contagiosa;
  • usar equipos de filtrado de aire especiales para eliminar los agentes infecciosos.

Aunque se haga todo lo que se pueda, sigue siendo posible que desarrollen infecciones durante las primeras semanas después del trasplante. Se le controlará a diario para detectar signos de infección y se le tratará de inmediato si se producen infecciones.

Transfusiones de sangre y plaquetas después del trasplante

La quimioterapia y la radioterapia también destruirán las plaquetas, que ayudan a que la sangre coagule. Puede recibir transfusiones de plaquetas durante este tiempo para prevenir hemorragias graves.

Puede que también necesite transfusiones de sangre para reemplazar los glóbulos rojos destruidos con el tratamiento de preparación hasta que se alcance la cifra normal de glóbulos sanguíneos.

Si el trasplante se realizó con las células de un donante emparentado, el equipo del trasplante podrá pedir al donante que se quede cerca del hospital para que le done sangre o plaquetas si fuera necesario.

Náuseas, vómitos y diarrea después del trasplante

Las náuseas, los vómitos y la diarrea son habituales después del trasplante, pero se pueden controlar con medicamentos.

Los antieméticos se usan para controlar las náuseas. Los antieméticos pueden provocar efectos secundarios transitorios, como ansiedad, nerviosismo o somnolencia. A veces, se producen rigidez muscular, falta de control del movimiento de los ojos y temblores. Estas reacciones pueden intimidar al paciente, pero suelen ser menos graves de lo que parecen y pueden controlarse con otros medicamentos.

Llagas en la boca y la garganta después de un trasplante

Las llagas en la boca y la garganta son un efecto secundario frecuente del tratamiento de preparación y pueden complicar las comidas. Se controlan con anestésicos tópicos o narcóticos.

Las llagas en la boca pueden afectar al apetito y dificultar el consumo de calorías, proteínas y líquidos en las primeras semanas después del trasplante. El nutricionista del centro de trasplante controlará el consumo calórico para asegurarse de que reciba suficientes nutrientes durante el período de recuperación.

Si es necesario, se le alimentará por vía intravenosa hasta que pueda comer por su cuenta con comodidad.

Obtenga más información sobre cómo abordar los problemas con la comida después de un trasplante.

Caída del cabello y erupciones cutáneas después de un trasplante

La caída temporal del cabello es un efecto secundario frecuente del tratamiento de preparación. En la mayor parte de los casos, el cabello comienza a crecer nuevamente transcurridos 3-6 meses.

No obstante, el grosor, la textura y la forma pueden ser diferentes.

También son frecuentes las erupciones cutáneas derivadas de los tratamientos de preparación, como la irradiación corporal total, el busulfán, el etopósido, la carmustina o la tiotepa. En algunos casos, aparecen manchas oscuras en la piel, que suelen desaparecer en uno o dos meses.

Espasmos musculares y calambres después de un trasplante

Los espasmos musculares son habituales después de un trasplante y suelen guardar relación con un desequilibrio de los electrólitos, como el potasio, el magnesio o el calcio. El problema suele solucionarse tomando suplementos de electrólitos.

Irritación de la vejiga después de un trasplante

En ocasiones, se produce una irritación de la vejiga, que se manifiesta al orinar con sangre o con dolor. Para solucionar el problema, se suele aumentar el ritmo de administración de líquidos por vía intravenosa mediante un catéter para irrigar la vejiga y usar la farmacoterapia.

Problemas hepáticos después de un trasplante

Después de la quimioterapia en altas dosis y la irradiación corporal total, pueden producirse daños hepáticos temporales. Por lo general, son leves y completamente reversibles.

Se observan resultados anómalos en aproximadamente el 50 % de los pacientes después de un trasplante, pero solo una pequeña fracción de los pacientes desarrolla un daño hepático real. Dejar descansar al hígado y evitar medicamentos hepatotóxicos suele solucionar el problema.

A veces, los pacientes desarrollan una afección denominada enfermedad venooclusiva (VOD). La enfermedad venooclusiva interfiere con la capacidad del hígado para eliminar productos de desecho del torrente sanguíneo. Si se desarrolla la VOD, el equipo médico le modificará la medicación y reducirá la cantidad de sal de su dieta. La defibrotida es un fármaco muy eficaz para el tratamiento de los pacientes que desarrollan la VOD.

Pulmones y corazón

Después de un trasplante, pueden producirse irregularidades en la respiración. Estas pueden deberse a una infección o un daño derivado de la quimioterapia o irradiación corporal total. En la mayor parte de los casos, el problema es leve y transitorio aunque algunos pacientes sí experimentan problemas de respiración a largo plazo.

Después de un trasplante, pueden producirse arritmias y taquicardias, en particular si el tratamiento de preparación incluyó ciclofosfamida o carmustina. Por lo general, se trata de problemas transitorios.

Confusión

La confusión o alteración del estado mental es un efecto secundario ocasional y transitorio del tratamiento de preparación y de los fármacos que se usan para controlar otros efectos secundarios. La confusión puede asustar al paciente y los familiares que se percatan de ello. Por lo general, se trata de un problema transitorio y reversible que suele solucionarse modificando la dosis o el tipo de fármaco que provoque el problema.

Astenia

Al principio del período de recuperación, se sentirá muy cansado. El ejercicio moderado puede ayudarle a recuperar las fuerzas y la resistencia.

Algunos centros de trasplante recomiendan a los pacientes caminar por los pasillos para ejercitar la fuerza. Otros programas cuentan con bicicletas estáticas para que los pacientes mejoren la resistencia. Hacer algo de ejercicio a diario es útil para fomentar la recuperación. Consulte con el equipo de atención sanitaria cuánto ejercicio debe hacer.

Enfermedad injerto contra huésped (GVHD) aguda

La enfermedad injerto contra huésped (GVHD) es una complicación frecuente de los trasplantes que se realizan con las células de un donante. La GVHD no es un problema para los pacientes cuyo trasplante se realice con sus propias células madre.

Distinguimos dos formas de enfermedad injerto contra huésped: aguda y crónica. Los pacientes que desarrollan GVHD aguda suelen hacerlo durante los primeros tres meses después del trasplante.

Obtenga más información sobre la enfermedad injerto contra huésped.

Transición a las consultas externas después de un trasplante

Cuando las cifras de los glóbulos sanguíneos se repongan y se acerquen a niveles seguros, se dejará de administrarle antibióticos y transfusiones de sangre y plaquetas. Si no se producen otras complicaciones, se le dará el alta hospitalaria y se le llevará un seguimiento minucioso durante varias semanas o meses en las consultas externas.

Durante este período, deberá quedarse cerca del hospital para que pueda tratarse rápidamente cualquier complicación grave.

  • Si se hizo un trasplante alogénico (con células de un donante), deberá quedarse cerca del hospital durante al menos los primeros 100 días después del trasplante.
  • Si se hizo un trasplante autólogo (con sus propias células), el seguimiento en las consultas externas durará menos.

Es normal que un paciente vuelva ingresar durante un período breve a lo largo del primer año después del trasplante. Aunque pueda parecer un contratiempo, es una parte normal del proceso de recuperación.

Por último, las visitas a las consultas externas serán menos frecuentes y estará listo para volver a casa, donde le atenderán los médicos locales.

Siguiente página: Enfermedad injerto contra huésped