Linfoma no Hodgkin: La historia de Patricia

Una mujer cuyo donante fue su hijo y su marido la luz que la guía adquiere una nueva relación con la vida luego de su trasplante.

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Patricia King

Única, Pat King, de 70 años de edad, caribeña, ya ciudadana del estado de New Jersey por muchos años, es una persona muy involucrada con la vida.

Es inmediatamente evidente la manera en que cualquier comentario divertido la transforma en un espasmo de carcajadas y lo más obvio, su manera de preguntar – considerada, con humor y siempre cándida. 

El entusiasmo de compartir sus opiniones no significa que le gusta el sonido de su propia voz. No se conforma simplemente con hablar de ella. Siempre quiere saber acerca de todos los que la rodean, aún acerca de la persona que la entrevista para escribir esta historia. Tiene un algo en contra de las personas egoístas.

“Encuentro perturbadoras a las personas que están llenas de si mismas,” dice Pat.

A pesar de su sinceridad, esta es la nueva Pat, la que elige más cuidadosamente sus palabras, dice Lloyd quien ha sido su esposo por 47 años.

 “Jamás pensé o me importó mucho lo que otros pensaran hasta mi trasplante. Creo que nunca ejercité mucho … eso del ‘filtramiento’ de las cosas,” dice Pat, al tiempo que estalla en carcajadas por haber creado una nueva palabra.

Y además, a pesar de su seguridad e independencia de pensamiento, su matrimonio con Lloyd, a quien conoció en la isla de San Vicente hace 55 años, ha sido su apoyo durante toda su vida.

¿Y tú qué opinas, Lloyd? Se escucha a cada rato en sus conversaciones.

Uno de esos momentos “¿tú qué opinas, Lloyd?” sobrevino cuando reflexionaba acerca de su vida antes del trasplante alogénico en 2015 tras haberse descubierto que padecía leucemia y linfoma.

“Pat era una de esas personas totalmente francas que dice lo que piensa sin ningún tipo de filtro,” dice Lloyd, “Ahora, ve la vida de una manera diferente. Es menos crítica y más tolerante.”

“Comprensiva,” agrega Pat.

“Ella es la frontal, yo soy el diplomático,” dice Lloyd.

Madre de dos hijos ya crecidos, Lloyd Jr. y Kevin, y cinco nietos – Jaylon, Lacey, Dominic, y Shiloh y Erica – se pudo determinar que Lloyd Jr. era el único compatible.

“Me preocupaba que mi hijo estuviera bien ya que había tenido algunos problemas de salud también,” dice Pat. “Sin embargo, era el más cercano.”

Entonces, mientras Lloyd Jr. entregó su médula ósea, Lloyd Sr. entregó su corazón.

“Durante muchos días toda la responsabilidad recayó sobre él, “ dice Pat, “Era él quien hacía las preguntas y luego el seguimiento. No estoy segura qué habría sido de mí sin él.”

Y entonces y sin previo aviso, el corazón de Lloyd sufrió un infarto durante la hospitalización de Pat. Por cuatro días, estuvo internado en el mismo hospital a unos cuantos pisos de distancia. La cuñada de Pat falleció también durante ese tiempo. Sin embargo, Pat nunca se enteró sino hasta tres meses más tarde cuando Lloyd decidió que estaba lo suficientemente fuerte para escuchar todo lo que había sucedido en su “ausencia”.

“Fue como una montaña rusa,” dice Pat, “Una de la que sales bien del otro extremo. ¿Cómo lo dirías tú, Lloyd?”

 “Apreciabas más todo lo que te rodeaba,” dice él.

“Todo y todos,” ella agrega.

¿Y por quién sentía Pat aprecio por sobre todos?

 “Mis hijos y sus familias. Pero hubiera deseado estar un poco más cerca,” dice Pat refiriéndose a las 4 horas de manejo en ambas direcciones.”

“Y los buenos amigos,” agrega Lloyd al razonamiento de Pat.

“Estamos también tan agradecidos a nuestro equipo médico. Los doctores del hospital, enfermeras, todos los que estuvieron involucrados en el trasplante que fueron tan maravillosos profesionales, cualquier hubiera pensado que eran parte de nuestra familia,” dice Pat.

¿Qué es lo que a Pat más le gusta?

“La naturaleza y cocinar. Antes de enfermarme, Lloyd sabía poco y nada acerca de la cocina. Se convirtió en cocinero sin haber estado nunca cerca de una cocina, un maestro de las sopas. El siempre destacó el efecto sanador de la sopa de pollo.

Le he estado insistiendo para que me lleve a Singapur y Noruega. Dios mío, cómo amo la cocina noruega. Sus recetas no llevan muchos ingredientes y saben como las mejores. Tan simples, tan elegantes y frescas.

La caribeña también. Todo lo nuestro era orgánico antes que supiéramos de lo orgánico. Cocinábamos con hierbas y vegetales frescos que nosotros mismos cultivábamos. Teníamos cebollas, perejil, albahaca, ajo, todo natural.”

Patricia King: madre, abuela, esposa, cocinera, jardinera y mujer de opinión. Dejar su curiosa y acogedora luz brillar sobre ti es ciertamente una gran experiencia.

Antes del fin de la entrevista, Pat quiso saber si su entrevistador había alguna vez probado la cocina vegetariana ya que ella había descubierto algo emocionante acerca de ella.

 “¿Cuál es el nombre de ese gran substituto de la carne, Lloyd?” preguntó, con total seguridad que él conocería la respuesta.

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