Retos emocionales

Es importante prestar atención al bienestar emocional mientras que se prepara para el trasplante.

Printer-friendly versionPDF version
Spanish

Un trasplante de células madre es una experiencia emocionalmente compleja para el paciente y su familia. Es normal estar nervioso, asustado o deprimido. Es saludable buscar ayuda para hacer frente a estos sentimientos.

Ver las cosas con perspectiva

Las expectativas de un trasplante pueden ser abrumadoras. El equipo del trasplante le suministrará una enorme cantidad de información, términos médicos nuevos y cuestiones nuevas que deberá tener en cuenta. Es posible que, al principio, los cambios que se produzcan en su vida derivados del trasplante parezcan imposibles de abordar. La lista de complicaciones que puede surgir después de un trasplante pueden asustarle o desmotivarle.

Tómese un momento para ver las cosas con perspectiva. Pídale al equipo del trasplante que le explique todo usando términos que usted comprenda.

No se avergüence por tener que hacer la misma pregunta más de una vez hasta que comprenda la respuesta.

Pida al equipo médico que ponga las posibles complicaciones en perspectiva.

  • ¿Qué complicaciones se producirán con seguridad?
  • ¿Qué complicaciones se producen de manera ocasional o con poca frecuencia?
  • ¿Qué se hará para abordar las complicaciones cuando surjan?
  • ¿Las complicaciones son temporales o permanentes?

Una vez que tome la decisión de someterse a un trasplante, lo mejor es que enfoque la energía en cosas que pueda controlar, en vez de preocuparse por cosas que no pueda controlar. Preparar a la familia para el trasplante, seguir las recomendaciones de los médicos y buscar formas de aliviar el estrés son modos de enfocar la energía en actividades útiles que pueden contribuir a su recuperación.

Fije objetivos realistas

Pida al equipo del trasplante que haga un cálculo realista de cuánto tiempo durará la recuperación, cuándo podrá volver al trabajo o a la escuela y cuándo podrá retomar otras actividades. Si tarda más en recuperarse, no se desaliente. Que el período de recuperación sea más lento no significa que tenga menos posibilidades de curarse.

Evite compararse con otras personas o fijar objetivos poco realistas. Mida el progreso día a día o incluso hora a hora y prepárese para los días en los que las cosas no salen tan bien como las planeó. Esto es normal y no significa que el trasplante no funcione.

Relájese:

  • No se preocupe si se siente triste o desmotivado. Estos sentimientos son normales.
  • Está atravesando un procedimiento médico muy complejo. No se sorprenda si su capacidad para hacer frente a los problemas no es suficiente como para ayudarle durante el trasplante.
  • Pedir ayuda es de sabios, no de débiles.

Pérdida de control

Cuando se prepara para un trasplante, es posible que sienta que pierde el control. La enfermedad ha pasado a controlar su organismo. Depende de un equipo médico al que apenas conoce para seguir con vida. El tratamiento lo dejará débil y dependerá de otras personas durante varias semanas.

Es normal que los pacientes se enfaden o se depriman por la falta de control. A veces, los pacientes expresan su frustración atacando a sus seres queridos o al equipo médico.

Hablar con un orientador sobre sus sentimientos puede ayudarle a seguir adelante y a sentirse cómodo aceptando la ayuda de los demás.

Busque ayuda profesional

Es muy normal que los pacientes y sus familiares necesiten la ayuda de un orientador profesional para abordar el estrés que supone un trasplante.

Aunque nunca antes haya hablado con un profesional de la salud mental, un orientador puede darle ideas excelentes para ayudarle a hacer frente a la experiencia del trasplante.

Solicite al equipo del trasplante hablar con un especialista en salud mental o consulte con un especialista de su propia comunidad.

CancerCare también ofrece orientación para pacientes con cáncer y sus seres queridos. También puede localizarle centros de bienestar diseñados para el abordaje del cáncer cercanos y que ofrezcan orientación.

Si está nervioso, deprimido o tiene problemas para dormir, el médico podrá recetarle un medicamento ansiolítico o antidepresivo para ayudarle a lidiar con el estrés. Es normal el uso a corto plazo de estos medicamentos en los pacientes de trasplantes. Estos no producen dependencia a largo plazo.

Hable con otras personas que hayan pasado por lo mismo

Puede resultarle útil hablar con personas que hayan sido objeto de un trasplante para tener una idea de lo que le va a suceder. El programa Caring Connections de BMT InfoNet puede ponerle en contacto con otras personas que se hayan sometido a un trasplante o con personas que hayan actuado como cuidadoras o donantes de un paciente trasplantado. Es posible que el trabajador social especializado en trasplantes pueda ponerle en contacto con alguien que se haya sometido a un trasplante.

Día a día

Aunque suene repetitivo, abordar distintas cuestiones día a día o incluso hora a hora ayuda. Enfocarse en cuestiones que pueda controlar en lugar de preocuparse por los detalles que se escapan de su control es una buena estrategia para abordar el estrés de un trasplante. Sobre todo, no se avergüence de pedir ayuda para abordar sus emociones cuando la necesite.

Siguiente página: Cómo preparar a familiares y amigos