Efectos a largo plazo en órganos y tejidos

Las afecciones graves en los órganos son poco frecuentes después de un trasplante, pero es importante controlarlas.

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Complicaciones a largo plazo después de un trasplante de médula ósea, células madre o sangre de cordón umbilical

Algunos de los fármacos que se utilizan en el tratamiento de preparación, en la irradiación corporal total y en la enfermedad injerto contra huésped crónica pueden afectar a sus órganos. En la mayoría de los casos, este daño es temporal y reversible.

La lista de posibles problemas para los órganos puede parecer abrumadora, pero tenga en cuenta que nadie experimenta todos esos problemas y que algunas personas no experimentan ninguno.

El protocolo asistencial posterior al trasplante que le dará el centro del trasplante recoge las pruebas que debe hacerse periódicamente para asegurarse de que los órganos se mantengan sanos después de un trasplante.

A continuación, verá algunos de los órganos que pueden verse afectados, aunque no todos.

Problemas de vista después de un trasplante

Las cataratas son un efecto secundario frecuente del trasplante. Las cataratas pueden eliminarse mediante cirugía en las consultas externas.

Si ha recibido irradiación corporal total (TBI) o ha tenido GVHD crónica, podría experimentar sequedad de ojos después del trasplante. La sequedad de ojos puede tratarse con:

  • lágrimas artificiales;
  • ungüentos;
  • tapones en el conducto lagrimal, que ayudan a mantener la humedad en los ojos;
  • ciertos medicamentos administrados por vía oral, como Salagen® o Evoxac®, pueden estimular el lagrimal y humedecer los ojos;
  • ciertas gafas especiales, denominadas gafas con cámara, pueden ayudarle a mantener los ojos humedecidos.

Si el problema es más grave, pueden resultar útiles ciertas gotas para los ojos, fabricadas con suero sanguíneo.

BostonSight® ha desarrollado unas lentes de contacto —llamadas PROSE— que ofrecen una visión mejorada a muchos pacientes con sequedad aguda en los ojos que interfiere en la vista.

Algunos pacientes desarrollan glaucoma después de un trasplante. El riesgo es mayor entre los pacientes que recibieron corticoesteroides para tratar la enfermedad injerto contra huésped. Por lo general, se trata con unas gotas especiales que reducen la presión del ojo.

Problemas dentales después de un trasplante

La irradiación corporal total (TBI) y la GVHD crónica pueden provocar problemas dentales, como movilidad dental, pérdida dental y sequedad de boca.

Puede reducir el riesgo de desarrollo de problemas dentales:

  • evitando alimentos azucarados, especialmente los refrescos que contienen azúcar;
  • cepillándose los dientes dos veces al día, a ser posible después de las comidas;
  • usando hilo dental a diario;
  • acudiendo al dentista al menos una vez al año.

Problemas en los huesos después de un trasplante

En ocasiones, se produce una pérdida de densidad ósea (osteoporosis) después de un trasplante. Esta es más frecuente en las personas con las siguientes características:

  • mujeres;
  • ancianas;
  • menopáusicas;
  • inactivas;
  • de estructura pequeña;
  • tratadas con corticoesteroides.

Si su densidad ósea es insuficiente, el médico puede recomendar:

  • hacer ejercicio;
  • tomar calcio;
  • tomar vitamina D;
  • someterse a un tratamiento de reemplazo de estrógeno;
  • tomar bifosfonatos.

La necrosis avascular (pérdida del flujo sanguíneo que se dirige a los huesos) se produce en un 5-20 % de los pacientes que se han sometido a un trasplante con las células de un donante. El riesgo aumenta en las personas que:

  • son mayores;
  • han tenido anemia aplásica o leucemia;
  • se han sometido a irradiación corporal total;
  • han tratado la GVHD con corticoesteroides.

La necrosis avascular suele afectar a la cadera o las rodillas. En casos leves, el ejercicio puede ayudar. Para tratar los casos más graves, es necesaria una artroplastia.

Problemas cardíacos después de un trasplante

En torno a un 2-5 % de quienes se han sometido a un trasplante desarrollan una arteriopatía coronaria después del trasplante. Puede reducir el riesgo de desarrollo de cardiopatías a través de:

  • ejercicio:
  • dieta saludable;
  • control del colesterol y la presión arterial;
  • control de la glucemia.

Problemas de tiroides después de un trasplante

Muchos pacientes presentan una actividad tiroidea insuficiente después del trasplante. Los síntomas son:

  • aumento de peso;
  • sequedad de cabello o piel;
  • caída del cabello;
  • sensibilidad al frío;
  • estreñimiento.

En los niños, también puede afectar al crecimiento.

La afección puede tratarse con hormonas tiroideas administradas por vía oral.

Problemas pulmonares después de un trasplante

Del 10 al 20 % de los pacientes que se someten a un trasplante con las células de un donante desarrollan una afección denominada síndrome de bronquiolitis obliterante (SBO) durante los primeros dos años después del trasplante.

El SBO no suele aparecer en los pacientes que se someten a un trasplante con su propia médula ósea o células madre.

Algunos de los factores de riesgo del SBO son:

  • antecedentes de GVHD;
  • antecedentes de infecciones respiratorias víricas después de un trasplante;
  • problemas respiratorios antes del trasplante;
  • ancianidad.

El SBO limita el flujo de aire que pasa por los pulmones. Los síntomas son:

  • tos seca;
  • disnea;
  • sibilancias.

No obstante, en torno al 20 % de los pacientes con el SBO no presentan síntomas durante las primeras fases de la enfermedad.

El SBO es muy difícil de tratar. El tratamiento suele estar formado por corticoesteroides, ciclosporina y tacrolimús, medicamentos para el asma y azitromicina. Los mejores resultados se observan en los pacientes que comienzan el tratamiento al inicio de la enfermedad.

Eche un vistazo a esta presentación sobre los problemas pulmonares y respiratorios después de un trasplante.

 

Problemas renales después de un trasplante

Después de un trasplante, puede desarrollarse una nefropatía. El riesgo de desarrollo de una nefropatía es mayor en los pacientes con las siguientes características:

  • tienen un mieloma múltiple;
  • se trataron con irradiación corporal total (TBI);
  • tienen GVHD crónica.

El tratamiento de la nefropatía dependerá del tipo específico de problema renal que tenga. Los análisis de sangre y orina pueden ayudar a detectar problemas renales. Si tiene problemas renales, asegúrese de indicar a su médico todos los medicamentos que toma, incluidos los suplementos a base de hierbas, ya que algunos pueden empeorar el problema.

Problemas hepáticos después de un trasplante

Los pacientes que reciben muchas transfusiones de sangre antes o durante el trasplante pueden desarrollar una sobrecarga de hierro, es decir, una cantidad elevada de hierro en la sangre. La sobrecarga de hierro puede:

  • aumentar el riesgo de infección;
  • afectar a la salud del hígado y el corazón.

La sobrecarga de hierro es habitual en las personas que se han sometido a múltiples transfusiones de glóbulos rojos antes y después del trasplante, como los pacientes con síndrome mielodisplásico (SMD), anemia aplásica grave, talasemia y anemia drepanocítica.

La sobrecarga de hierro generalmente se trata extrayendo parte de la sangre a través de un proceso denominado flebotomía. Este procedimiento es similar al que se usa cuando se dona sangre.

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