Neuropatía periférica

A veces se produce dolor u hormigueo en las manos y los pies después del trasplante.

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Neuropatía periférica después de un trasplante

La neuropatía periférica es una afección nerviosa que puede desarrollarse después de un trasplante. Es posible que algunos pacientes, como los del mieloma múltiple, hayan tenido una neuropatía periférica antes de someterse al trasplante.

La neuropatía periférica puede provocar dolor u hormigueo en las manos y los pies. Las molestias pueden ser mayores por la noche y cuando hace frío.

Algunos de los fármacos que se usan durante y después del trasplante pueden provocar la neuropatía periférica, por ejemplo:

  • cisplatino;
  • vincristina;
  • talidomida y lenalidomida (Revlimid®);
  • bortezomib (Velcade®).

La GVHD crónica también puede provocar la neuropatía periférica.

Tratamiento

Si presenta síntomas de neuropatía periférica, póngase en contacto con un neurólogo.

El neurólogo le hará un reconocimiento completo para determinar qué tipo de neuropatía está experimentando de modo que pueda tratarse del modo adecuado. El reconocimiento incluirá:

  • una revisión de sus antecedentes médicos, incluidos los fármacos que puedan haber provocado la neuropatía;
  • una exploración física;
  • análisis de sangre para determinar si hay más de una causa para la neuropatía;
  • una prueba de conducción nerviosa y una electromiografía (EMG) para ayudar a definir el tipo de neuropatía.

    Aunque no es posible reparar el daño nervioso que provoca la neuropatía periférica, hay disponibles varios fármacos para tratar el dolor relacionado, entre ellos:

    • pregabalina;
    • gabapentina;
    • duloxetina (Cymbalta®).

    Otros fármacos que pueden ayudar a aliviar las molestias son:

    • antiepilépticos, como oxcarbazepina y lamotrigina;
    • antidepresivos, como amitriptilina, nortriptilina y venlafaxina;
    • fármacos de administración por vía tópica, como Lidoderm;
    • opiáceos, como tramadol, metadona o Nucynta ER.

    Algunos tratamientos no farmacológicos también ayudan, entre ellos:

    • neuroestimulación eléctrica transcutánea (TENS);
    • biorretroalimentación;
    • hipnosis.

    Si tiene alguna neuropatía periférica, es importante que se revise los pies todos los días para detectar signos de úlceras e infecciones. Si la neuropatía periférica está afectando a su equilibrio, puede resultarle útil la fisioterapia.

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