Recaídas

El trasplante otorga esperanzas de curación, pero el éxito no está garantizado.

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En ocasiones, la enfermedad por la que se llevó a cabo el trasplante vuelve a manifestarse. A esto se le denomina "recaída".

Para algunos, las recaídas son previsibles. Los pacientes con mieloma múltiple a quienes se trasplantaron sus propias células madre saben que la enfermedad terminará por volver. El objetivo del trasplante es prolongar la vida y retardar la progresión de la enfermedad.

Los pacientes que recibieron el trasplante por enfermedades distintas del cáncer raramente experimentan recaídas.

¿Cuál es el riesgo de recaída después de un trasplante?

El riesgo de recaída depende de varios factores:

  • el tipo y la fase de la enfermedad antes del trasplante;
  • la parte del cuerpo en la que se presenta la recaída;
  • el número de años transcurridos desde el trasplante;
  • el tipo de trasplante al que se sometiera.

A pesar de que no existe un número mágico que indique cuándo puede considerarse que está curado, por lo general, cuantos más años pasen desde el trasplante, mayor será la probabilidad de que esté curado.

Opciones terapéuticas después de una recaída

Para muchos pacientes, hay opciones terapéuticas para las recaídas:

  • una infusión de linfocitos de un donante (ILD)
  • Para algunos, otro trasplante puede ser una opción.
  • Otros podrían tener la posibilidad de acceder a un ensayo clínico que esté probando un nuevo fármaco o tratamiento.

Tanto usted como su médico deben analizar bien sus opciones antes de tomar la decisión adecuada. No tenga miedo a pedir una segunda opinión a otro experto. A veces, las instituciones tienen distintas opciones terapéuticas para los pacientes.

Una Infusion de Linfocitos de un Donante (ILD)

Una infusión de linfocitos de un donante (ILD), a veces llamada infusión de leucocitos de un donante, es una opción de tratamiento para algunos pacientes que recaen después de un trasplante usando células del donante (un trasplante alogénico). También se puede ofrecer a pacientes que tienen un alto riesgo de recaída después del trasplante.

Los linfocitos son un tipo de glóbulos blancos que ayudan a defender el cuerpo contra enfermedades. Cuando los linfocitos de un donante de médula ósea o de células madre se infunden en un paciente, pueden destruir las células cancerosas que permanecen después del trasplante.

Para prepararse para una ILD, los linfocitos se obtienen de la misma persona que proporcionó la médula ósea o las células madre para el trasplante. El procedimiento de recolección es similar al utilizado para recolectar células madre antes del trasplante, pero sin los medicamentos que mueven las células madre del donante de la médula ósea al torrente sanguíneo. (Consulte la sección de nuestro sitio web Cómo se recolectan la médula ósea y las células madre).

A veces, los linfocitos del donante están disponibles a partir de la colección original de células madre y se pueden usar para una ILD en lugar de hacer otra colección.

Típicamente, los linfocitos del donante se infunden en el paciente a través de una vía venosa central o puerto, aunque también es posible infundirlos directamente en la vena del paciente. El procedimiento generalmente se realiza en la clínica para pacientes ambulatorios.

La principal complicación después de una ILD es la enfermedad de injerto contra huésped (GVHD, según su nombre en inglés).  (Consulte la sección Enfermedad de injerto contra huésped de nuestro sitio web). Hasta un 50 por ciento de los pacientes desarrollan enfermedad aguda de injerto contra huésped luego de una ILD. El riesgo varía según:

• la cantidad de linfocitos infundidos en el paciente
• si el paciente está tomando medicamentos que inhiben el sistema inmunológico
• si el donante está relacionado o no relacionado
• qué tan bien el tipo de HLA del donante coincide con el paciente
• si el paciente tuvo previamente GVHD
 

Si un paciente no desarrolla la enfermedad de injerto contra huésped después de una ILD, puede ser posible una segunda ILD.

Las infusiones de linfocitos de los donantes han tenido más éxito en pacientes con leucemia mielógena crónica que recaen después del trasplante. Se ha visto un éxito más limitado en pacientes con linfoma, mieloma múltiple o leucemia aguda.

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